PRÓXIMO MENSAJE DESDE ANAHEIM, CALIFORNIA
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‘Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu’. Esta fue la última frase de Jesús desde lo alto de la cruz. Lo único que los verdugos no pudieron quebrantar fue Su espíritu y Jesús se lo encomendó al Señor con su último aliento. Con esto nos enseña que no podemos transitar por la vida sin entregar a Dios cada átomo de nuestro ser -todo lo que hacemos, lo que hablamos, lo que sentimos-, porque de ello depende si pasamos la eternidad con el Padre o en el infierno. Y esta entrega al Creador es una decision individual, nadie la puede tomar en tu lugar. Un mensaje que no te puedes perder.

Hace más de dos mil años un niño fugitivo que nació en un establo comenzó una revolución que cambiaría las reglas de juego del mundo entero. Las jerarquías cambiaron. Para entrar al Reino de los cielos no hay que ser rico y poderoso, sino tener el alma limpia como un niño y servir a los demás. Porque el que sirve es más pequeño a los ojos del mundo, pero grande a los ojos de Dios. El que sirve lo hace con gozo y no espera aplausos ni recompensas. El que sirve hace una fiesta para darle a los que no tienen, se ciñe la toalla de esclavo y lava los pies de los invitados cuando ningún otro lo haría. Así funciona el Reino del Señor.

¿Qué creen que siente Dios cuando Sus hijos, debiendo ser ya maestros, con años de ir a la iglesia, todavía están con el chismerío, con la ofensa y se comportan como niños que no saben discernir el bien y el mal? Es posible que el Señor sienta el mismo dolor que un padre al ver a su hijo que no crece como debiera. La crisis más seria que vive el pueblo cristiano es una crisis de desarrollo en que la mayoría de los miembros de las iglesias se estancan, no maduran, no pasan a nuevos niveles. Dijo el escritor a los hebreos: ‘…ya es tiempo de que sean ustedes maestros y le enseñen la Palabra a los demás’. Y la pregunta que debes hacerte hoy es: ¿has crecido en tu fe o eres un analfabeto espiritual?

Una sociedad que saca a Jesús de su núcleo familiar, es una sociedad que termina desquebrajada, con familias disociadas, padres desconectados de sus hijos, hombres y mujeres infelices en el medio de una inhóspita relación de pareja, jóvenes rebeldes atrapados en pornografía, envueltos en drogas, sin respeto por la vida ni por los demás. Lo triste es que aun sabiendo esto, en ocasiones ponemos el cartel: “No hay lugar para Ti, Señor” en nuestro diario vivir. Cuida tus pensamientos y tu actuar cada día de la semana. Recibe a Jesús en todo momento, haz de tu casa una habitación para Él, porque el Señor hoy sigue buscando una morada para albergarse.

En este mensaje encontrarás dos principios que atesorar en tu corazón, dos grandes consejos para compartir con tus hijos, y ellos con tus nietos y tus bisnietos. Si sigues estos principios, tendrás el favor de Dios en lo que hagas. Sólo tienes que entregar al Señor todas tus mañanas, tienes que aprender a vivir en Él un día a la vez y tendrás las mismas promesas que Abraham recibió de parte del Creador.